…veinte años no es nada. Tango, arrebato y malevaje.


 

Javier Peris.

Consejero Delegado APEP

…veinte años nos es nada! estamos acostumbrados a escuchar en boca de Carlos Gardel en su famoso tango “Volver” compuesto allá por el año 1935 y que vio la luz en la genial película "El día que me quieras", pero lo cierto es que según para que cosas veinte años también puede significar un poco, más, mucho mas o incluso demasiado.

España cumple éste año veinte años de legislación en materia de Protección de Datos y ciertamente no sé si es motivo de celebración o no, de momento sirva esta entrada para reflexionar sobre ello y en todo caso analizar porque el 70% de las empresas aun no cumplan con esta ley.

Tango

Vivimos en la Sociedad de la Información dominada por la tecnología para la cual la Protección de Datos es tan importante como lo es el Control Aéreo para la Aviación o la Higiene para la Sanidad.

En pleno siglo XXI y en esta Sociedad de la Información y el Conocimiento, nuestra Privacidad y con ella nuestros Datos Personales son Materia Prima de infinidad de servicios empresariales en los que además intervienen no solo un único prestador de servicio sino una larga cadena de intermediarios que nos obliga a extremar al máximo la prudencia y donde nuestros derechos tienen que ser reconocidos, protegidos y defendidos.

Se podrá hacer mejor o peor, eso siempre será cuestionable, pero se debe de hacer, tarea difícil y compleja que resultará bastante menos costosa y peligrosa que el no establecer ni límites ni reglas en el uso que segundos, e incluso terceros, lleven a cabo en lo que respecta a nuestra información, nuestros datos personales y en definitiva nuestra intimidad.

Pero también es igualmente necesario que la clase política se preocupe en hacer llegar este mensaje garantista de sus derechos al ciudadano esforzándose en no solo ser la mujer del Cesar sino parecerlo, legislando en tiempo y forma, acorde a las innovaciones del mercado, sin dilatar reglamentos o normas, aproximando sus requerimientos a la realidad y por supuesto aportando respuestas sin generar nuevas preguntas ni fomentando la ambigüedad.

Arrebato

Pero mientras el usuario no sea consciente de los riesgos a los que se enfrenta en el uso cotidiano de la tecnología no valorará esta protección. He de reconocer mi alto grado de perplejidad cuando en muchas ocasiones, más de las que desearía, observó a usuarios e incluso asociaciones de usuarios, a los que se pretende proteger, poniendo multitud de objeciones y trabas a las normas acusándolas incluso de intervencionismo o pretendiendo argumentar que estas normas garantistas de sus derechos serán un freno al progreso o la innovación. Nada más disparatado.

En el mundo de los negocios por otro lado, y pese a ser la norma de gran utilidad en lo que respecta a garantizar aún más la propiedad intelectual, evitar fugas de información, etc., la mayoría de las empresas han acogido la Ley de Protección de Datos como el verdadero hombre del saco y todo ello en gran medida por la falta de una política clara, coherente y contundente de comunicación frente a la enrome publicidad y difusión que obtiene en medios periodísticos la importante cuantía de las sanciones que ocasiona su incumplimiento ocasionando miedo y rechazo.

Por el contrario es sorprendente evidenciar que las empresas españolas, incluso en tiempos de crisis, hagan por un lado verdaderos esfuerzos por implantar metodologías, certificaciones, normas, etc. que les diferencien, hagan más competitivas o aseguren sus infraestructuras tecnológicas, y por otro lado tengan tan atragantada la Ley de Protección de Datos.

Malevaje

Y como no podía ser de otra manera, en esta suerte de rio revuelto por supuesto de datos, tampoco faltan oportunistas quienes basando su modelo de negocio en la omisión de la verdad, el engaño o la mala práctica, intentar hacer su agosto con clientes incautos o no tan incautos haciéndoles creer implantar aquellas medidas que no se implantan, documentando aquello que no existe, o incluso en los casos más retorcidos haciendo incumplir a sus clientes una ley para usar unos fondos concretos de manera indebida con los que hacer cumplir otra Ley, la de Ley Protección de Datos, y exponiendo a los clientes a dos multas.

Conclusión

Pensar ahora tras estos 20 años de Protección de Datos en España qué hubiera sido de nuestra privacidad si no hubiera existido la norma se antoja arriesgado por el hecho de que todavía es de gran dificultad incluso algo tan aparentemente sencillo como poder borrar el perfil en una red social de un hijo fallecido, o incluso es alarmante que ni siquiera sean los usuarios los que tomen medidas contra ciertos servicios de correo electrónico que fisgonean el contenido de los mensajes entrantes y salientes para revender la información y lucrarse con ello.

Por lo tanto sigue habiendo mucho trabajo por hacer, desde todas las ópticas, desde todos los ángulos y desde todos los frentes. El mundo de la tecnología imprime una velocidad para la que hay que estar preparado como lo demuestran nuevos retos de tecnologías recién salidas al mercado como el Cloud, el Big Data o el RFID para los que aun nadie puede estar completamente preparado y allí es donde la Asociación Profesional Española de Privacidad APEP es base de conocimiento de gran valor donde se concentra la experiencia de los grandes profesionales del sector a través de sus Certificaciones, prueba de ello es la apuesta de la Unión Europea por la figura de un profesional cualificado como el Data Privacy Office o DPO

La clase política está en proceso de cambio, la sociedad de la información, la globalización y el cambio de paradigma que está viviendo nuestra sociedad les está obligando a ello y deben reinventarse y pivotar su modelo político.

Miremos con optimismo el futuro porque quizá haya llegado el momento de que nuestros políticos entiendan que para gobernar deben estar continuamente reciclados, deben adoptar metodologías de dirección de proyectos, implantar normas de calidad, alinearse con Buenas Prácticas, por supuesto cumplir las leyes que ellos mismos aprueban y si me apuran hasta comprometerse de una vez por todas con la ciudadanía a través de un SLA político que nos ayude a abandonar definitivamente este Cambalache en que vivimos.

Optimismo no es pensar que todo va bien, optimismo es luchar con uñas y dientes para que todo vaya bien.

Feliz día europeo de la Protección de Datos.