Por una privacidad de una sola “velocidad”, por un marco normativo europeo común


 

Hoy 28 de enero de 2015 estamos celebrando el día de la Protección de Datos en Europa por 9º año consecutivo.

Se trata de una jornada festiva, que impulsada desde la Unión Europea por las autoridades de Protección de Datos de los estados miembros, pretende promover el conocimiento entre los ciudadanos europeos sobre cuáles son sus derechos y responsabilidades en el ámbito de protección de datos y por ende de la privacidad.

Seguramente muchos de nuestros amigos lectores, tendrán cierta información sobre los aspectos que enmarcan su privacidad, pero sobre todo de lo que les gusta y les disgusta de manera especial cuando alguien sobrepasa ciertos límites que atentan contra su persona o entorno. Todos tenemos medianamente claro cuando algo o alguien pretende menoscabar nuestros derechos en materia de protección de datos personales, pero no tanto cuando salimos de nuestro ámbito, canal o esfera cotidiano, y me explico.

Los tiempos están cambiando, siguen cambiando, pero las leyes no lo hacen al mismo ritmo.

La era digital ha variado nuestra manera de ser y de comportarnos, de exponer nuestras opiniones, gustos, hábitos y relaciones, de tal manera que si bien antes todo esto lo hacíamos en un ámbito o esfera cercana y limitado, y por canales directamente gestionados por nosotros, ahora las reglas son diferentes y deberíamos conocerlas.

Para ello, las autoridades deben establecer mecanismos de información, que nos permitan desde edades escolares tomar conciencia de ello e ir formándonos de manera gradual. La cuestión es que ni siquiera hay un consenso en la materia a nivel normativo, ya que actualmente podemos hablar de tantas “Leyes” o “velocidades” en materia de privacidad como marcos normativos se aplican en cada estado de la  Unión Europea.  Lo mismo ocurre a nivel global, lo que además provoca desventajas competitivas entre los distintos mercados internacionales.

Si, existe una norma Europea común, una directiva del año 1995, es decir, queda ya muy lejos. Y su consecuencia ha sido una dispersión normativa a nivel Europeo.

Debemos consensuar una única norma, una única “velocidad”.

Es hora de que los estados miembros, el grupo de trabajo del artículo 29, y los grupos interesados, se pongan de acuerdo y aprueben la nueva reglamentación. Es necesario contar con estándares globales en materia de privacidad. Hace demasiado tiempo que se habla del reglamento general de protección de datos de la Unión Europea, que tras la propuesta (enero de 2012) de la reforma del texto por la Comisión Europea y la posterior votación de la Comisión LIBE del Parlamento Europeo en octubre de 2013, ha sufrido tantas enmiendas, por los grupos de presión interesados, que seguimos a la espera de que se establezca una única norma, una única “velocidad”, cuando menos europea.

Tenemos claro que hay una fuerte lucha entre EEUU y la UE por el control de la privacidad, en la que no es importante saber si nuestras comunicaciones son intervenidas o no. Muchos países ya asumen que las reglas de internet vienen directa y exclusivamente dictadas desde los Estados Unidos. El termino COMPETITIVIDAD tiene demasiados intereses en un mundo global gestionado de manera local y condicionado por la Seguridad Jurídica de aplicación.

El debate Seguridad-Privacidad, Privacidad-Seguridad, incluso ya antes de las famosas y desgraciadas caídas de la torres gemelas, se reaviva como en este momento en el que los recientes acontecimientos en Francia hacen dudar en el orden en el que deben situarse y por ende de aplicarse, sin olvidarnos del nivel global en el que nos movemos.

Entre tanto, feliz privacidad.

 

Rafael Varela Tabarés

Consultor Certificado en Privacidad por la Asociación Profesional Española de Privacidad (APEP)

Socio y Director de EUROVIMA CONSULTING, S.L.

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@Eurovima