Entrevista a Gloria González Fuster – día europeo de Protección de Datos 2015


 

1)      Un año más celebramos el Día Europeo de la Protección de Datos personales, ¿se ha consolidado la conciencia social sobre el valor de este derecho?

Existe, sin duda, cierta conciencia social sobre el valor de la privacidad, pero no creo que podamos hablar de consolidación teniendo en cuenta lo rápido que se tiende a sacrificar a veces esa privacidad a cambio de promesas de seguridad, o de beneficios económicos relativos. No creo que pueda hablarse de consolidación de la conciencia social del valor de la privacidad hasta que la sociedad en su conjunto sea capaz de mostrar su apego a la protección de datos personales también en momentos de crisis, por ejemplo. Para eso, hace falta no sólo ser conscientes de la importancia de nuestros derechos fundamentales, sino que también es necesario que los medios y las autoridades públicas abandonen completamente el discurso según el cual a veces toca prescindir de esos derechos en nombre de otras cosas más urgentes, o prioritarias. En el marco del proyecto Privacy and Security Mirrors (PRISMS, http://prismsproject.eu/), cofinanciado por la Unión Europea, hemos llevado a cabo una gran encuesta telefónica sobre cómo se percibe en Europa la relación entre privacidad y seguridad. Los resultados apuntan que esta relación es mucho más compleja que lo que se quiere dar a entender, y sobre todo que, en general, la población europea no quiere escoger entre libertad y seguridad, sino que, legítimamente, aspira a ambas. Cuando haya una clara conciencia social de que no se puede avanzar en ninguna dirección sacrificando nuestros derechos, se habrá consolidado un poco más la percepción del valor de la protección de datos.

2)      ¿Espera Vd. que finalmente en el periodo 2015-2016 se contará con un reglamento de protección de datos? Si no le importa, de este  futuro Reglamento de Protección de datos indique el aspecto más positivo y el más negativo.

En Bruselas se oyen muchas voces que aseguran que el Reglamento tiene que aprobarse antes de que se acabe el 2015, pero es muy difícil saber si lo dicen porque lo creen sinceramente o porque intentan convencer a los demás de que conviene aprobarlo lo antes posible. Para mí, uno de los aspectos más positivos es sin duda que el Reglamento ayudará a armonizar ciertos ámbitos en los que persisten todavía demasiadas desigualdades entre Estados miembros, por ejemplo por lo que se refiere a competencias y obligaciones de las autoridades de protección de datos, en particular en su relación con los interesados. En cuanto a los aspectos negativos, creo que sería un gran error adoptar el Reglamento pero no la propuesta de Directiva, dejando una gran cantidad de actividades en las que el tratamiento de datos es crucial sin unos niveles de armonización mínimos.

3)      A lo largo de 2014 APEP ha prestado singular atención a los derechos de los menores, al impulso de la formación y certificación de los profesionales, a la transparencia o al diálogo tanto entre ordenamientos separados por el Atlántico como entre tecnología y Derecho. Las organizaciones sociales, los reguladores, el legislador o los gobiernos ¿dónde deberían poner el acento en 2015?

Hay que afianzar la credibilidad del derecho a la protección de datos insistiendo en que es un derecho que está ahí para proteger a los ciudadanos, que se puede ejercer y que en general funciona, aunque no funcione siempre.

4)      2014 fue el año del “derecho al olvido”, ¿Qué retos nos esperan en 2015?

Hay muchos retos pendientes, pero sin duda uno de los temas que darán mucho que hablar es el de la transferencia de datos de Europa a Estados Unidos. No es un tema nuevo, en absoluto, pero es un tema que nunca se ha resuelto y que va adquiriendo nuevas dimensiones a medida que pasa el tiempo. En este sentido, estamos pendientes de qué dirá el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en el caso que lanzó el austriaco Max Schrems, donde se cuestiona si las autoridades de protección de datos pueden o deben aceptar sin más que el acuerdo Safe Harbour garantiza una protección adecuada de los datos recogidos en Europa, sobre todo sabiendo lo que sabemos gracias a Edward Snowden. También estamos pendientes, por otra parte, de qué decidirán los tribunales americanos sobre los intentos de Estados Unidos de obtener directamente a través de Microsoft datos personales que se encuentran en un servidor suyo en Irlanda, sin respetar ninguno de los cauces legales reconocidos por la Unión Europea.